Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Mujeres por la Selva
Informaciones de Mujeres indígenas, afrolatinas y campesinas defendiendo su integridad e identidad, la de los suyos y la del medio ambiente. E informaciones de Mujeres activistas apoyando a las primeras.

Categoría: Contra el Eucalipto

12/03/2009 GMT 1

Mujeres campesinas en la lucha contra el agronegocio, por Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria

mujeresporlaselva @ 14:34

09/03/2009

Nosotras mujeres, campesinas, ribereñas, extractivistas, indígenas, quilombolas y sin tierra, denunciamos a través de nuestras acciones políticas la extrema gravedad de la situación brasileña. No nos subordinaremos a este modelo capitalista y patriarcal de sociedad, concentrador de poder y de riquezas. No queremos el proyecto de agricultura del agronegócio, hidro-negocio y de las transnacionales en Brasil.

Nos movilizamos, para enfrentar la crisis política, económica, social y ambiental, creada por las elites que controlan el Estado: capital financiero internacional y transnacionales. No aceptamos pagar la cuenta de la crisis, con la súper-explotación de nuestro trabajo, bajos salarios, aumento de la jornada de trabajo y con el avance de la explotación sobre los recursos naturales. Por eso, DENUNCIAMOS:

EL AGRO E HIDRO-NEGOCIO SON INSOSTENIBLES: los monocultivos, con destaque para la caña, soja y eucaliptos, a través del uso intensivo de venenos, causan un fuerte desequilibrio ambiental, serios problemas sociales y generando graves consecuencias para la humanidad. Es un modelo que se apropia y domina el agua, la tierra, las fuentes de energía, los recursos minerales, las semillas y toda la biodiversidad. A través de los transgénicos ejerce el control de los semillas, causando el aumento de enfermedades, especialmente en mujeres y niños. Avanza sobre los recursos naturales, con el objetivo de aumentar sus lucros sobre las florestas, en Amazonia y el lo que aún subsiste del Cerrado, de la Floresta Atlántica, del bioma pampa y del semi-árido del nordeste.

SÚPER-EXPLOTACIÓN DEL TRABAJO: los grandes lucros de este modelo son obtenidos a través de bajos salarios, precarización, amenaza constante de desempleo y condiciones semejantes a las del trabajo esclavo. Esta súper-explotación del trabajo es la que permite que las mercaderías – resultantes de este modelo, sean una de las mas baratas y competitivas del mundo.

FINANCIACIÓN DEL ESTADO: Este modelo es beneficiado a través de las inversión pública que retira los recursos de los pobres – en la forma de impuestos – y los repasa a los ricos. La sociedad brasileña gasta actualmente alrededor de 150 billones de reales al año en el pago de los títulos de la deuda pública, que son repasados para 20 mil familias, entre dueños de bancos, especuladores nacionales e internacionales. Sin esos recursos, el gobierno no consigue invertir en educación, empleo, salud, derechos de previsión social, habitación y reforma agraria. Este repase ocurre, principalmente, a través del FAT (Fondo de amparo al Trabajador) e del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) – organismos gubernamentales. Es el modelo mas rentable para los capitalistas y el mas dependiente de inversiones públicas. Por generar divisas en dolares, el gobierno y el Estado le dan todo el amparo, especialmente en lineas de crédito: el agro-negocio recibe mas de 65 billones de reales por año de los bancos públicos. Y con exención de impuestos de exportación. Exportar apenas materias primas no desarrolla el país ni distribuye la renta entre todas y todos.

ALIANZA CRIMINAL: Hay una alianza entre los capitalistas y los grandes propietarios de tierra con las empresas transnacionales que controlan el abastecimiento de insumos industriales – abonos, fertilizantes, venenos y máquinas – controlan el precio y el mercado de cada producto. Brasil continua dando prioridad a la exportación de materias primas, sin valor agregado, vendiendo a bajos precios, y transfiriendo parte de nuestras riquezas naturales inclusas en el producto.

CRIMINALIZACIÓN DE LA LUCHA: En los últimos tiempos el estado ha utilizado todo el aparato policial, el poder judicial y la midia para defender a las empresas, al agro-negocio y a la propiedad privada, criminalizando las luchas sociales.

Reafirmamos la lucha como única alternativa para las transformaciones sociales! Tenemos derecho a luchar!

Nos movilizamos para defender la agroecología, la biodiversidad, la agricultura campesina cooperativada, la producción de alimentos saludables, la Reforma Agraria, los derechos de previsión social, salud y educación gratuita y de calidad para todos. Para defender la tierra, el agua, las semillas, la energía y el petroleo como bienes naturales a servicio de la humanidad.

Rompemos el silencio para rescatar la cultura y el conocimiento campesino, rescatar nuestro Brasil. Por eso convocamos a todo el pueblo brasileño a luchar y unirse para construir un nuevo proyecto de desarrollo que beneficie a todo el pueblo y no solo a las empresas y bancos.

Continuaremos luchando y organizando mujeres, hombres, juventud trabajadora niños para defender nuestro derecho a vivir en un Brasil justo, igualitario y soberano.

VIVA EL 8 DE MARZO
DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA DE LAS MUJERES TRABAJADORAS!

VIA CAMPESINA BRASIL y FETRAF
Marzo 2009

Seguir leyendo el resto »

11/03/2008 GMT 1

Mulheres da Via Campesina fazem protestos em 17 estados contra agronegócio

mujeresporlaselva @ 00:54

As mulheres da Via Campesina realizaram manifestações, protestos e ocupações em 17 estados contra o agronegócio e em defesa da Reforma Agrária, na jornada nacional de lutas em torno do Dia das Mulheres, em 8 de Março, desde o começo da semana passada.
Mujeres de la Via Campesina Brasil

Até sexta-feira, as mulheres da Via Campesina já tinha realizado protestos em São Paulo (contra Monsanto), Distrito Federal, Paraná e Rio de Janeiro (contra Syngenta), Rio Grande do Sul (contra Stora Enso), Pernambuco (contra monocultura da cana), Rondônia, Mato Grosso, Alagoas, Rio Grande do Norte, Pará (com pautas estaduais).

Nesta segunda-feira, mais de 1.000 mulheres da Via Campesina ocuparam os trilhos de uma das principais ferrovias da mineradora Vale (antiga Companhia Vale do Rio Doce), que corta o município de Resplendor, na região do Vale do Rio Doce, em Minas Gerais.

O protesto, que conta com mulheres de Minas Gerais e Espírito Santo, denuncia que a construção da Barragem de Aimorés, pela Vale e Cemig (Companhia Energética de Minas Gerais), inviabiliza o sistema de esgoto da cidade, inundando 2 mil hectares de terra (2 mil campos de futebol). A Vale é uma das principais responsáveis pela destruição do meio ambiente em Minas e pela concentração de terras, por meio do plantio de eucalipto em larga escala que alimenta as usina associadas.

Na Bahia, cerca de três mil trabalhadores rurais ocuparam a Secretaria de Agricultura, Irrigação e Reforma Agrária, no Centro Administrativo da Bahia (CAB), para cobrar o cumprimento da pauta de reivindicações do movimento, que foi entregue ao governo no ano passado.

No sábado, cerca 900 trabalhadoras Sem Terra realizaram um protesto em frente às instalações da carvoaria industrial da Vale (ex-companhia Vale do Rio Doce) para denunciar que a queima de eucalipto plantado na área está causando problemas respiratórios nos trabalhadores do assentamento Califórnia, no município de Açailândia, no Maranhão.

Há três anos em atividade, a carvoaria foi instalada a cerca de 800 metros da agrovila do assentamento onde vivem mais de 1800 pessoas. Tem instalado 74 fornos industriais com capacidade cada um de produzir 160m³ de carvão, cada forno industrial tem capacidade de produzir 30 vezes mais que um forno de uma carvoaria comum.

No Mato Grosso do Sul, 300 Sem Terra, em sua maioria mulheres, realizaram um protesto em frente à transnacional Cargill, na cidade de Dourados, e pararam a fábrica por algumas horas para protestar contra o avanço do agronegócio, que penaliza o trabalho de camponeses da região e em todo o país.

No Ceará, mais de 600 mulheres da Via campesina realizaram ato no município de Madalena, pela manhã, e depois fecharam por duas horas a BR-020. Durante o ato, as mulheres entregaram manifesto contra as empresas transnacionais e contra a transposição do Rio São Francisco.

Na região oeste de Santa Catarina, em Xanxerê, cerca de 700 mulheres fecharam o acesso à empresa Agroeste, empresa de sementes de milho comprada pela transnacional americana Monsanto. Depois, fecharam por meia hora o trevo da BR 282, que dá acesso a Xanxerê e diversos municípios, fizeram uma caminhada pelo centro da cidade.

A Agroeste era uma empresa catarinense e, no final do ano passado, foi comprada pela Monsanto. Com isso, a maior produtora de sementes de milho do estado está na mão de uma empresa estrangeira.

“A população ficou à margem de todo o processo de desnacionalização de uma empresa que beneficiava os agricultores, além de não ser informada sobre os males que o milho transgênico poderá causar às pessoas e ao meio ambiente", explicou Irma Brunetto, da coordenação da Via Campesina.

A Via Campesina protesta contra a liberação de duas variedades de milho transgênico pelo Conselho Nacional de Biossegurança, que demonstra, mais uma vez, que o governo Lula fez uma opção política pelo agronegócio e pelas grandes empresas estrangeiras da agricultura, deixando de lado a Reforma Agrária e a agricultura familiar.

Mais informações sobre a jornada no especial mulheres em http://www.mst.org.br/mst/especiais.php?ed=62 .

. .
Informações à imprensa

Igor Felippe (SP) - 11-8276-6393 / 3361-3866
Maria Mello (DF) - 61-3322-5035
Mariana Duque (RJ)- 21-97360-3678

Seguir leyendo el resto »

06/03/2008 GMT 1

Mulheres em Luta

mujeresporlaselva @ 02:25

Protesta de las Mujeres de la Via Campesina Brasil
03/03/2008

Da Radioagência NP

"As mulheres da Via Campesina em luta contra as transnacionais e o agronegócio". Esse é o lema da jornada de lutas que será realizada pela Via - entidade que reúne movimentos sociais de quatro continentes - neste ano, todas ligadas ao oito de março - data em que se comemora o Dia Internacional das Mulheres. As manifestações vão ocorrer durante toda a semana em aproximadamente 18 estados brasileiros.

A Via Campesina, o MST e demais organizações, trazem novamente a bandeira de defesa da soberania alimentar e atacam a política irresponsável da CNTBio (Comissão Técnica Nacional de Biossegurança), influenciada por empresas que visam a destruição do meio ambiente por meio da expansão do agronegócio. Empresas que tem os interesses voltados na produção de alimentos geneticamente modificados - os transgênicos - e na expansão da monocultura de cana-de-açúcar para a produção de etanol.

Para discutir os problemas existentes no meio rural brasileiro sob o ponto de vista feminino, a Radioagência NP conversou com a integrante da coordenação nacional do setor de Gênero do MST, Lourdes Vicente.

RNP: Conte sobre o oito de março e a luta histórica das mulheres.

A história das mulheres e a luta do oito de março tiveram inicio com a Clara Zetkin, na Segunda Internacional [socialista], onde ela sugeriu um dia específico para que as mulheres fossem às ruas levar suas bandeiras. Ao longo do tempo, essa idéia inicial da Clara Zetkin é alterada no sentido de tornar esse dia uma data em homenagem à mulher e não da mulher em luta, a mulher socialista. Então o MST está tentando ao longo dos anos, juntos com alguns movimentos de mulheres da cidade, retomar esse tema como um dia de luta das mulheres. Hoje essa luta tem crescido devido ao avanço do capitalismo e do agronegócio no campo. À medida que avança o agronegócio no campo as mais atingidas são as mulheres e as crianças.

RNP: Fale sobre a luta histórica da mulher na a defesa de sua soberania e seu reconhecimento enquanto um ser político.

Isso se inicia com a luta por voto e para melhores condições de trabalho, essa segunda é uma bandeira de luta que permanece até hoje. As péssimas condições de trabalho ainda continuam voltadas principalmente para as mulheres. Há também essa luta por reconhecimento como sujeito político, participante de um movimento social como o MST. Em segundo lugar, como mulheres com direitos tanto para melhorar a qualidade de vida, como para que elas se afirmem por direito à igualdade, autonomia e o reconhecimento do seu trabalho.

RNP: O trabalho das mulheres no campo doméstico ou não, nem sempre é reconhecido. Isso não implica em problemas previdenciários e trabalhistas?

No caso da Previdência temos uma luta para que as mulheres sejam reconhecidas como trabalhadoras rurais, como agricultoras, porque até então a maioria das mulheres do campo eram vistas como donas de casa. Isso gera problemas com aposentadoria e com o salário maternidade que é um direito. A afirmação das mulheres como trabalhadoras rurais é um trabalho de identidade que estamos tentando fortalecer e, ao mesmo tempo, fazendo uma luta para a garantia desses direitos.

RNP: E a educação, é precária?

A educação é precária em todos os aspectos, tanto para homens quanto para as mulheres, e isso no campo é ainda pior. Estamos tendo um trabalho para garantir não somente a participação igualitária das mulheres no que diz respeito ao acesso à educação, mas acima de tudo, para que não seja uma educação que discrimine. Essa educação deve levar em conta o reconhecimento das mulheres e não deve contribuir para a discriminação das mulheres, isso seja por meio de imagens [material pedagógico], textos ou linguagem que não pode ser sexista, e sim, deve levar em conta essa emancipação.

RNP: Quais os avanços registrados em políticas públicas e os desafios a superar?

São poucos os avanços. Temos uma bandeira de luta que é o acesso das mulheres à terra, porque as mulheres sempre foram vistas como dependentes dos maridos. Isso é um trabalho muito difícil porque envolve toda questão jurídica e além da decisão governamental, também envolve vários setores do governo que não são fáceis de mudar. Temos algumas conquistas pequenas nesse aspecto. Por exemplo, o cadastro de quem é acampado hoje deve ser em nome do homem e da mulher, mas isso ainda não é uma realidade para o conjunto do país. Isso exige todo um trabalho para que os Incra’s [Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária] estaduais possam implementar esse novo cadastro. Essa é uma grande conquista, mas é pequena ao mesmo tempo. Até o ano passado, na maioria dos assentamentos existentes, as mulheres ainda eram dependentes.

Seguir leyendo el resto »

05/03/2008 GMT 1

8 de Marzo, Dia internacional de la mujer

mujeresporlaselva @ 17:29

Movimiento de Mujeres campesinas de Brasil se Moviliza

04/03/2008 GMT 1

Mulheres da Via Campesina ocupam área ilegal da Stora Enso no Rio Grande do Sul

mujeresporlaselva @ 15:44

Cerca de 900 mulheres da Via Campesina ocuparam a fazenda Tarumã, de 2.100 hectares, no município de Rosário do Sul, a aproximadamente 400 km de Porto Alegre, na manhã desta terça-feira (04/03), quando iniciaram o corte de eucaliptos e o plantio de árvores nativas em área que pertence à empresa sueco finlandesa Stora Enso.

A transnacional estrangeira, pela legislação brasileira (lei nº 6.634 de 1979; e o artigo 20, parágrafo 2 da Constituição Federal), não pode adquirir terras em uma faixa de 150 km da fronteira do Brasil com outros países. No entanto, a transnacional vem comprando dezenas de áreas no Rio Grande do Sul, próximo da fronteira com Uruguai onde a empresa também tem plantios. A meta é formar uma base florestal de mais de 100 mil hectares e implantar fábricas na região.

Em nota distribuída à imprensa as mulheres declaram o seguinte: “Nossa ação é legítima. A Stora Enso é que é ilegal. Plantar esse deserto verde na faixa de fronteira é um crime contra a lei de nosso país, contra o bioma pampa e contra a soberania alimentar de nosso estado que está cada vez mais sem terra para produzir alimentos. Estamos arrancando o que ruim e plantando o que é bom para o meio ambiente e para o povo gaúcho”.

Multinacional age ilegalmente

A Stora Enso adquiriu as terras em nome da empresa Derflin, que é o braço da multinacional para produzir matérias-primas. Como a Derflin também é estrangeira não conseguiu legalizar as áreas. Por isso, a Stora Enso criou uma empresa laranja: a agropecuária Azenglever, de propriedade de dois brasileiros: João Fernando Borges e Otávio Pontes (diretor florestal e vice-presidente da Stora Enso para a América Latina, respectivamente). Eles são atualmente os maiores latifundiários do RS.

Cerca de 50 fazendas, totalizando mais de 45 mil hectares, já estão registradas em nome da Agropecuária Azenglever. Entre essas áreas, está a Tarumã, ocupada pelas mulheres camponesas. Há um inquérito na Polícia Federal responsável para investigar o crime, mas a empresa continua agindo livremente.

A seguir, leia a pauta de reivindicações das mulheres no manifesto das mulheres da Via Campesina.
.
Manifesto das Mulheres da Via Campesina
.
Nós mulheres da Via Campesina do Rio Grande do Sul estamos mais uma vez mobilizadas, nesta semana do 8 de março, para intensificar nossa luta contra o agronegócio e em defesa da soberania alimentar da população brasileira.

A soberania alimentar é o direito dos povos de produzir sua comida respeitando a biodiversidade e os hábitos culturais de cada região. Hoje em nosso país as riquezas naturais estão sob domínio das empresas multinacionais do agronegócio e a população tem cada vez menos acesso à terra, à água e aos alimentos.

Nós mulheres somos as primeiras a serem expulsas das atividades agrícolas nas áreas onde avança o agronegócio. Nosso trabalho é importante em uma agricultura camponesa porque sabemos produzir alimentos. Mas as empresas do agronegócio não estão preocupadas em produzir comida, só em produzir lucro transformando o campo em desertos verdes (de eucalipto, de soja, de cana). Um dos desertos que mais cresce em nosso Estado é o de eucalipto para celulose.

As empresas de celulose estão fechando fábricas nos Estados Unidos e na Europa e vindo para a América Latina. Aqui encontram muita terra, água, clima favorável e governos dispostos a atender seus interesses. Mais de 90% da produção de celulose do Brasil é para exportação. Assim, reduzimos a produção de comida, destruímos a biodiversidade, aumentamos a pobreza e a desigualdade para atender a demanda de lucro das empresas e um estilo de vida consumista nos países ricos. Esse é o papel horroroso que o Brasil cumpre hoje no mundo.

Uma das empresas responsáveis pelo avanço do deserto verde no Rio Grande do Sul é a Stora Enso, multinacional sueco-finlandesa. Pela lei brasileira estrangeiros não podem ter terra em uma faixa de 150 km da fronteira do Brasil com outros países. Acontece que a Stora Enso já tem milhares de hectares plantados no Uruguai e é exatamente próximo da fronteira gaúcha com este país que essa gigante do ramo de papel e celulose quer formar uma base florestal de mais de 100 mil hectares.

Inicialmente a Stora Enso tentou comprar as terras em nome da empresa Derflin, o braço da multinacional para produção de matéria prima, que por ser estrangeira não conseguiu legalizar as áreas.

Para viabilizar sua implantação a multinacional criou uma empresa laranja que está comprando as terras em seu nome: a agropecuária Azenglever Ltda, cujos donos são dois importantes funcionários da Stora Enso. Eles se tornaram os maiores latifundiários do estado, sendo “proprietários” de mais de 45 mil hectares. Essa operação ilegal é de conhecimento dos Ministérios Públicos Estadual e Federal, do Incra, da Polícia Federal, mas nada de concreto foi feito para impedir o avanço do deserto verde. Decidimos então romper o silêncio que paira sobre esse crime.

Nossa ação é legítima. A Stora Enso é que é ilegal. Plantar esse deserto verde na faixa de fronteira é um crime contra a lei de nosso país, contra o bioma pampa e contra a soberania alimentar de nosso estado que está cada vez mais sem terras para produzir alimentos. Estamos arrancando o que é ruim e plantando o que é bom para o meio ambiente e para o povo gaúcho.

Alguns parlamentares gaúchos ao invés de combaterem a invasão dos estrangeiros estão propondo reduzir a Faixa de Fronteira para legalizar o crime. Usam o argumento de que a faixa de 150 km impede o desenvolvimento econômico dos municípios. Mas isso é uma grande mentira. Todos sabem que a Metade Sul não se desenvolve por causa do latifúndio e das monoculturas. Tanto que a faixa de fronteira também vigora na metade norte do estado e nessa região a economia é dinâmica.

As empresas de celulose prometem gerar emprego e desenvolvimento. Mas onde elas se instalam só aumenta o êxodo rural e a pobreza. Os trabalhos que geram são temporários, sem direitos trabalhistas, em condições precárias. Um exemplo é a Fazenda Tarumã em Rosário do Sul, de 2,1 mil hectares onde a Stora Enso gera somente dois empregos permanentes e alguns empregos temporários.

Se essa área for destinada para a reforma agrária podem ser assentadas 100 famílias gerando no mínimo 300 empregos diretos permanentes. Portanto, a Reforma Agrária e a Agricultura Camponesa é que são a melhor alternativa para preservar a biodiversidade, gerar trabalho e renda para a população do campo e alimentos saudáveis e mais baratos para quem mora nas cidades.

O projeto que tramita no Senado propondo reduzir a Faixa de Fronteira brasileira não inclui a Amazônia porque entende que isso seria uma ameaça para a floresta. Ou seja, admite que a redução da Faixa de Fronteira irá aumentar a destruição ambiental. Para nós todos os biomas brasileiros são importantes e entendemos que o Cerrado e o Pampa também precisam ser preservados.

Nós mulheres da Via Campesina reivindicamos das autoridades brasileiras:

- Anulação das compras de terra feitas ilegalmente pela Stora Enso na faixa de fronteira e expropriação dessas áreas para a reforma agrária. Somente nos 45 mil hectares que estão em nome da empresa laranja, a Agropecuária Azenglever daria para assentar cerca de 2 mil famílias, gerando 6 mil empregos diretos. Atualmente 2.500 famílias estão acampadas no Rio Grande do Sul e o Incra alega não ter terras para fazer assentamento.

- Retirada dos projetos no Senado e na Câmara Federal que propõem a redução da Faixa de Fronteira. Essa medida só vai beneficiar empresas como a Stora Enso que querem se apropriar das terras para transformá-las em deserto verde, destruir nossas riquezas naturais como o aqüífero guarani e o bioma Pampa. Para o povo gaúcho essa redução da faixa de fronteira só vai provocar aumento do êxodo rural, do desemprego, da destruição ambiental e o fim soberania alimentar pois vai faltar terra para produzir alimentos.

Sabemos que por lutar contra o deserto verde podemos sofrer a repressão do governo gaúcho. É prática desse governo tratar os movimentos sociais como criminosos e proteger empresas que cometem crimes contra a sociedade. Vamos resistir. Nossa luta é em defesa da vida das pessoas e do meio ambiente. Estamos aqui em 900 mulheres, mas carregamos conosco a energia e a coragem das milhares de camponesas que em todo o mundo lutam contra a mercantilização das riquezas naturais e da vida. Como dizia a companheira sem terra Roseli Nunes, assassinada covardemente em março de 1987 aqui no Rio Grande do Sul, “preferimos morrer lutando do que morrer de fome!”.

Mulheres da Via Campesina do Rio Grande do Sul,

Brasil, 04 de março de 2008

Mujeres de la Via Campesina Brasil

Mujeres de la Via Campesina BrasilMujeres de la Via Campesina Brasil

Seguir leyendo el resto »

29/02/2008 GMT 1

Aridez y muerte versus diversidad y fertilidad: una visión de las plantaciones desde las mujeres

mujeresporlaselva @ 05:57

Se acerca el Día Internacional de la Mujer y, como forma de rendir homenaje a las incontables mujeres que luchan por sus derechos, quisiéramos compartir partes de una investigación llevada recientemente a cabo por dos mujeres en Brasil, que por un lado aporta una visión de conjunto de la lucha de las mujeres contra las plantaciones en ese país y por el otro provee testimonios de mujeres locales sobre como esas plantaciones han impactado sobre sus vidas y medios de subsistencia.

En el primer párrafo de trabajo las autoras recuerdan que “El 8 de marzo de 2006, Día Internacional de la Mujer, dos mil mujeres de Via Campesina, antes de la salida del sol, ocuparon el vivero de plantines de la empresa Aracruz Celulose en el Estado de Rio Grande do Sul y en una acción relámpago, con vendas de color lila sobre sus rostros, destruyeron miles de plantines de eucalipto. El movimiento tuvo como objetivo llamar la atención de la opinión pública brasileña sobre los impactos producidos por los monocultivos de eucaliptos y pinos sobre las personas y los ecosistemas locales. ... Las mujeres campesinas igualaron, en su discurso, el desierto verde de los eucaliptos a aridez y muerte e hicieron notar la relación entre diversidad y fertilidad –factores que posibilitan la vida– y monocultivo y desertificación –que representan a la muerte.

La investigación incluye numerosos testimonios acerca de como las plantaciones de eucalipto y la fábrica de celulosa de Aracruz afectaron a las comunidades locales en general y a las mujeres en particular. Por ejemplo Maridéia, una mujer indígena Tupinikim recuerda como era la vida antes de la llegada de Aracruz: “Era tan maravilloso que se abriese el río para nosotras. Lavábamos ropa, juntábamos agua para beber, para hacer comida... Una pescaba peces, los agarraba con un tamiz. El mujererío... ¡se juntaba tanta gente! Era el lugar de lavar ropa. Terminaba de lavar ropa, uno se daba un baño y se iba, ¿verdad?”

Esos fueron los viejos y buenos tiempos. Luego llegó Aracruz y “acabó con todo, ¿verdad? Acabó con todo lo que teníamos, acabó con nuestro bosque, acabó con nuestro río, con los peces, la caza” (Rosa, aldea Tupiniquim Pau-Brasil).

En base a los testimonios de las mujeres, el informe concluye que “En ese nuevo contexto, hombres y mujeres experimentan impactos comunes y también diferenciados. Con la pérdida del territorio, las mujeres perdieron sus quintas, lugares para las huertas, para criar pequeños animales y para la producción de hierbas medicinales.

La sustitución del bosque por la plantación de eucalipto llevó a la pérdida del alimento otrora traído por los frutos, por la pesca y por la caza. El fin del bosque tropical produjo, asimismo, la extinción de ríos y arroyos, que eran los lugares de encuentro de las mujeres y un espacio privilegiado de intercambio de saberes femeninos. Indígenas y quilombolas tuvieron que convivir con la contaminación del ambiente por agroquímicos utilizados por la industria del monocultivo. La desaparición del bosque también provocó el fin de la materia prima usada para la fabricación de los utensilios y de la artesanía que, en el caso indígena constituye una actividad prioritariamente desarrollada por mujeres.

La pérdida de la biodiversidad significó la pérdida de gran cantidad de medicamentos oriundos de las plantas, raíces y animales del bosque; vetó a las mujeres indígenas guaraníes, que antes hacían el uso de hierbas para estimular y reducir la fertilidad, el derecho a su planificación familiar, dejándolas rehenes de anticonceptivos y ligaduras de trompas. Indígenas y quilombolas tampoco encuentran más a los cipós, a los árboles y a las grasas de animales usados para la práctica de su medicina.

Algunas mujeres indígenas, portadoras de un rico conocimiento sobre la fauna y la flora, fueron transformadas en empleadas domésticas, jornaleras, niñeras y cocineras de los funcionarios de Aracruz Celulose. La obligatoriedad de desempeñar esas nuevas tareas afectó el ejercicio de la maternidad, forzándolas a dejar de amamantar a sus hijos más tempranamente o dejarlos, todavía bebés, para cuidar a los hijos de mujeres urbanas.

Considerando las transformaciones vividas, esas poblaciones construyeron alianzas con movimientos y ONG solidarios a su lucha. Hoy se articulan en red, buscando, cada vez más, aumentar su capacidad de resistencia. Las mujeres, que también son protagonistas de esas luchas, inician un proceso de organización en espacios específicos, buscando discutir los impactos del monocultivo del eucalipto que inciden sobre ellas y las maneras de contribuir para recomponer el modo de vida de su pueblo”.

“Las mujeres indígenas y quilombolas, que compartieron durante tantas décadas los impactos del monocultivo del eucalipto, buscan ahora compartir su experiencia organizativa, descubriendo juntas los caminos de la libertad. Mujeres que están cada vez más cerca y que se fortalecen mutuamente, luchando contra la opresión del agronegocio y del patriarcado”.

Si bien lo que antecede ilustra una situación concreta en una región específica de Brasil, sabemos que un sinnúmero de mujeres que viven en áreas de plantaciones en distintos países de América Latina, África y Asia encontrarán sus problemas reflejados en esta investigación. En este Día Internacional de la Mujer esperamos que la evidencia presentada en este documento sirva a sus luchas para frenar este modelo de plantaciones a gran escala que simboliza “aridez y muerte”, hacia un tipo de desarrollo que represente “diversidad y fertilidad, factores que posibilitan la vida”.

(1) Barcellos, Gilsa Helena y Ferreira, Simone Batista (2008).- Mujeres y Eucalipto: Historias de Vida y Resistencia. Impactos del monocultivo de eucaliptos sobre mujeres indígenas y quilombolas en Espírito Santo, enero.

El trabajo –en portugués, español o inglés- está disponible electrónicamente en la siguiente dirección:

http://www.wrm.org.uy/paises/Brasil/Libro_Mujeres.html

Seguir leyendo el resto »

01/11/2007 GMT 1

Brasil: mujeres y eucaliptos. Historias de vida y resistencia

mujeresporlaselva @ 05:47

La invasión de los territorios de pueblos locales por parte del proyecto agroindustrial de Aracruz Celulose S.A., implantado en las décadas de 1960 y 1970, en Espíritu Santo, causó enormes pérdidas materiales y simbólicas para los pueblos indígenas y quilombolas. Algunas son irrecuperables.
 

“Son mis primos. Cuando Aracruz llegó aquí y los expulsó ... ella llegó invadiendo. Cuando llegó, ellos tuvieron miedo y abandonaron sus tierras y se fueron. Llegó con un montón de tractor y  pasó por arriba de sus pequeñas casas. Las casas era de paja y barro, donde ellos vivía. Entonces, están mis primos que tienen ganas de entrar a la aldea de nuevo”. (Maria Loureiro, aldea tupiniquin de Irajá).
 
La llegada de ese proyecto agroindustrial fue arrasadora para los pueblos locales: de 40 aldeas indígenas, hoy sólo quedan siete. Según la información de los quilombolas, de las 100 comunidades que existían en la región norte de Espíritu Santo, formadas por alrededor de 10.000 familias, quedan 1.200 familias, distribuidas en aproximadamente 37 comunidades rodeadas de eucaliptos y caña de azúcar para la producción de alcohol.
 
Una gran parte de esos pueblos se dispersó. Un grupo se refugió en los alrededores de su antiguo territorio, otros buscaron un lugar para vivir en las ciudades de la región metropolitana de Vitória (capital del Estado). La nueva conformación territorial interfirió drásticamente en la división sexual del trabajo y, como consecuencia, en los papeles sociales y familiares de hombres y mujeres. Indios y quilombolas debieron sufrir la dispersión de sus parientes. Las familias que lograron permanecer en su territorio se amontonaron en fragmentos de tierra.
 
Paradójicamente a la tristeza de la violencia y del genocidio que esos pueblos debieron soportar, se escribe una bellísima historia de resistencia en los últimos seis siglos. La prueba más evidente de esa resistencia es la presencia de indios y quilombolas en todas las regiones brasileñas.
 
Con componentes modernos y desarrollistas, la relación entre los pueblos tradicionales de Espíritu Santo y Aracruz Celulose S.A. reedita la historia colonial e impone pérdidas materiales y simbólicas irreparables a las comunidades indígenas y quilombolas.
 
En este nuevo contexto, hombres y mujeres viven impactos tanto comunes como diferenciados. Con la pérdida del territorio, las mujeres perdieron su espacio para plantar, criar animales domésticos y producir hierbas medicinales.
 
Y para nosotras, las mujeres, fue un impacto muy fuerte también. Nosotras tenemos ese sentimiento, ese sentimiento de pérdida de nuestras riqueza  (Maria Loureiro, Comisión de Mujeres Indígenas Tupiniquins y Guaranís).
 
La substitución del bosque por la plantación de eucalipto provocó la pérdida de alimentos que antes provenían de los frutos, la pesca y la caza. El fin del bosque tropical originó, también, la extinción de ríos y arroyos, que eran lugares de encuentro para las mujeres y un espacio privilegiado de intercambio de los saberes femeninos.
 
Fue una gran dificultad para nosotras, porque vivíamos del... usábamos el río para pescar. Ahora, esa dificultad... el río se secó por el eucalipto, ¿verdad?. Y solo podemos culpar al eucalipto. Fue muy difícil para nosotras. Pero las mujeres siempre sufrimos con eso, con la falta de agua. Antes había agua canalizada pero no  llegaba bien a nuestras casas y sufrimos mucho (Maridéia, aldea tupiniquin de Pau-Brasil)
 
Indios y quilombolas tuvieron que convivir con la contaminación ambiental debida a los agroquímicos usados por la industria del monocultivo.
 
Después, ellos empezaron a poner los remedios, como decía esta joven, empezaron a acabar con todo. Los remedios [agrotóxicos] mataban a los animales de caza, a los pájaros; el agua también se contaminaba, mataba peces, cangrejos como los que hay en Pau-Brasil. Allá hay un riachuelo que subía hacia Barra do Sahy. Entonces, aquel río se acabó. Los peces también se acabaron, a causa del veneno que ellos fueron poniendo, fueron acabando con nuestros peces, nuestros cangrejos. No hay más nada allá en el manglar. Puede ir para allá a mirar que no va a ver nada, cangrejo, juey azul, todo eso era nuestro alimento, lo que nos alimentaba. No nos faltaba nada, alimentábamos a nuestros hijos (Rosa, aldea tupiniquin de Pau-Brasil)
 
La desaparición del bosque también provocó el fin de la materia prima usada en la fabricación de los utensilios y de las artesanías que, en el caso de los indios, es una actividad desarrollada principalmente por mujeres.
 
La pérdida de la biodiversidad significó la pérdida de una gran cantidad de medicamentos derivados de plantas, raices y animales del bosque; vetó a las mujeres indígenas guaraníes, que antes usaban hierbas para estimular y reducir la fertilidad, su derecho a la planificación familiar, haciéndolas rehenes de anticonceptivos y ligadura de trompas. Indios y quilombolas tampoco encuentran más las lianas, los árboles y las grasas de animales que usaban en la práctica de su medicina.
 
Sin los ecosistemas que aseguraban la reproducción del modo de vida de esos pueblos tradicionales, el papel masculino, dentro de la familia y de la comunidad/ aldea, fue minado. Grandes cazadores, agricultores y pescadores se vieron obligados a vender su fuerza de trabajo a las empresas subcontratadas por Aracruz Celulose, y en el caso de los quilombolas, también a las empresas productoras de alcohol, como Disa- Destilaria Itaúnas S.A.. Sin embargo, la mayoría se vio desempleada ya que la política de las empresas es no contratar mano de obra indígena y quilombola, con la  finalidad de forzar, cada vez más, la salida de los que permanecieron en la región. La fragilización del papel masculino expuso a las mujeres a convivir con el alcoholismo de sus compañeros y con la violencia doméstica.
 
[...] Entonces, arruinó parte de nuestra vida, nuestra libertad y  nuestra cultura, de nuestro cotidiano, de nuestra salud. Esa venida de las grandes empresas hacia acá arruinó todo, nos sacó un pedazo de nosotros mismos, es como un pedazo, como si tuviéramos una parte viva y otra muerta, como si fuéramos  vivos-muertos, ¿entiende?. Debido a las grandes empresas, que después entraron acá. Éramos felices, ahora no, vivimos infelices con esta vida, necesitamos pelear por lo que es nuestro, por nuestros territorio, por lo que ellos nos arrancaron, y con eso se nos fue todo, todo lo que era nuestro, entonces nos queda protestar, ¿verdad?, de parte de todos, de toda la comunidad. (Eni, de la Comunidad quilombola de São Domingos).
 
Algunas mujeres indígenas, portadoras de un rico conocimiento de la fauna y la flora, fueron convertidas en empleadas domésticas, jornaleras, niñeras y cocineras de los funcionarios de Aracruz Celulose. La obligatoriedad de desempeñar nuevas tareas afectó el ejercicio de la maternidad, obligándolas a dejar de amamantar a sus hijos a edad más temprana y a dejarlos, aún bebés, para cuidar a los hijos de las mujeres de la ciudad.
 
Frente a las transformaciones que vivieron, esos pueblos construyeron alianzas con movimientos y ONGs solidarios con su lucha. Hoy, se articulan en red, buscando, cada vez más, aumentar su capacidad de resistencia.
 
Y así venimos luchando, uniéndonos a las otras  36 comunidades para pelear por nuestro territorio, por la cuestión de las tierras, que son tierras que le sacaron a nuestro pueblo, a nuestros antepasados y que, hoy, están en manos de Aracruz Celulose. Entonces, la lucha que nos une, hoy, es la expansión del cultivo de eucalipto dentro de nuestras comunidades (Kátia, comunidad de Divino Espírito Santo).
 
Las mujeres, que también son protagonistas de esas luchas, inician un proceso de organización en espacios específicos, con el objetivo de discutir los impactos del monocultivo de eucalipto que inciden sobre ellas y las formas de contribuir para recomponer el modo de vida de su pueblo. Ellas pretenden asumir, cada vez más, su lugar en ese proceso de lucha. Cuando “[...]   el ambiente empiece a afectar a sus hijos, muchas mujeres actuarán”.       
 
El proceso de organización de las mujeres en espacios específicos es reciente. En el caso de las mujeres indígenas, por ejemplo, hay grupos organizados en cada aldea dedicados a la producción de artesanías y al rescate de los saberes y uso de las hierbas medicinales. Algunas se encuentran en un proceso de organización más avanzado, otras están comenzando. Con el objetivo de reforzar su proceso de organización, hace poco más de un año, crearon la Comisión de Mujeres Indígenas Tupiniquin y Guaraníes, que busca la articulación de las mujeres indígenas de todas las aldeas y el desarrollo de actividades y luchas de su interés.
 
Se nota que todo el movimiento organizativo protagonizado por las mujeres ha estimulado el reconocimiento público de los diferentes trabajos que realiza: en el frente de batalla, para hacer la autodemarcación del territorio; en el enfrentamiento con la policía al ocupar la fábrica de Aracruz (en 2005); en la cocina, al preparar la comida para las grandes asambleas indígenas. De esa forma, ellas están, cada vez más, ampliando sus espacios de socialización y buscando sustituir, en parte, los espacios que les arrancaron. La organización también contribuyó a aumentar su autoestima.
 
Mujeres indígenas y quilombolas, que compartieron durante tantas décadas los impactos del monocultivo de eucalipto, ahora quieren compartir su experiencia organizativa, y descubrir juntas los caminos de la libertad. Son mujeres que cada vez están más unidas y que se fortalecen mutuamente, luchando contra la opresión del agronegocio y del patriarcado.
 
Extractado de: “Mujeres y Eucaliptos: historias de vida y resistencia”, investigación del WRM por Gilsa Helena Barcellos, correo electrónico: gilsahb@terra.com.uy, y Simone Batista Ferreira (integrantes de la Red Alerta Contra el Desierto Verde), correo electrónico: sibatista@hotmail.com

Artículo publicado en el Boletín no. 123 del Movimiento Mundial por los Bosques WRM en www.wrm.org.uy

Seguir leyendo el resto »

Contactar con la autora o autor | Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis