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Mujeres por la Selva
Informaciones de Mujeres indígenas, afrolatinas y campesinas defendiendo su integridad e identidad, la de los suyos y la del medio ambiente. E informaciones de Mujeres activistas apoyando a las primeras.

Categoría: Por la Soberanía Alimentaria

23/10/2009 GMT 1

Mujeres preservan biodiversidad de la papa

mujeresporlaselva @ 21:05

Por Milagros Salazar

HUAMA, Cusco, Perú, may (IPS) - En los Andes sudamericanos, las mujeres se han encargado por siglos de seleccionar, conservar y administrar un abanico de semillas de papas nativas. Su imagen está asociada a la reproducción en el campo y a la seguridad alimentaria de sus pueblos.

La conservación de miles de variedades nativas de este tubérculo (Solanum tuberosum), con especiales características gastronómicas, nutricionales y de resistencia al clima, ha cobrado un valor inusitado este año. Uno de los factores de la actual crisis alimentaria es que el sustento humano actual depende de apenas un puñado de especies vegetales, advierten expertos.

Rodeada de un séquito de hombres, la peruana Natividad Pilco, 44 años, escarba la tierra con la avidez de quien busca tesoros. Y los encuentra.

"Esta papa se llama 'oke suito' (largo azulado) y es buena para sancochar. Esta otra es 'yana bole' (papa negra redondeada) que se come en sopas porque es dulce", explica Pilco.

Ella integra el grupo de 40 familias conservacionistas de papas nativas de la comunidad andina de Huama, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y a dos horas de automóvil de la ciudad de Cusco, en el sur de Perú.

En estos días de cosecha, las mujeres de Huama acompañan a sus esposos a las chacras (fincas) para ayudar en la recolección de los tubérculos y seleccionar los mejores ejemplares para alimentar a la familia.

Pilco y otras campesinas demuestran allí que saben más que los hombres sobre el uso de cada fruto que da la tierra: "Estas papas grandes son para la comida, estas medianitas son mejor para semillas, y éstas que están un poco malas y amargas, para hacer chuño (papa deshidratada)", explica, mientras su esposo, Camilo Huaraca, uno de los conservacionistas más veteranos de Huama, la escucha sonriente.

El chuño es la forma tradicional de conservar y almacenar papas por largas temporadas. Para conseguirlo, las mujeres congelan el tubérculo en el intenso frío de las alturas, y luego lo deshidratan con el pisado y la exposición al sol en los techos de sus casas.

Por esa necesidad de mantener en la cocina la preparación de platos tradicionales, su papel en el proceso de producción del tubérculo empieza en el campo.

Las mujeres se encargan de seleccionar las papas que serán utilizadas como semillas, con lo cual contribuyen a la diversidad del cultivo, las colocan en la tierra y las administran en los almacenes.

"Nosotros ayudamos en la siembra trayendo el abono, colocando las semillas, escogiéndolas y tapándolas con la tierra", explica la campesina Regina Illamarca que carga en un poncho colorido a su pequeño hijo en la espalda. En los Andes, toda la familia se involucra en los cultivos.

En algunas comunidades altoandinas del sur, como Ccaritamaya en Puno, las mujeres cumplen la función exclusiva de introducir las semillas en los surcos preparados para la siembra, explicaron los líderes de ese pueblo en una encuesta realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Desde hace siglos, la tradición vincula a las mujeres con las semillas y la reproducción de los cultivos en las chacras.

Los investigadores Mario Tapia y Ana de la Torre resaltan en el libro "La mujer campesina y las semillas andinas" que las divinidades de la cultura de esta región están relacionadas con lo femenino: no en vano pachamama significa madre tierra en quechua.

Además, las mujeres participan activamente en los rituales para garantizar las buenas cosechas. En Ccaritamaya, las campesinas provistas de inciensos, sobre todo en edad fértil, son las que se encargan de la primera siembra simbólica en un acto de pago a la pachamama.

En los grabados del cronista mestizo peruano Felipe Guamán Poma de Ayala, de la época de la conquista española, se observa a la mujer depositando la papa y los granos de maíz en la tierra en plena siembra.

Tapia y De la Torre incluso comparan el hogar, donde la mujer custodia las semillas y la producción del cultivo, con el vientre materno.

"Para el pensamiento andino, el hombre deposita la semilla y la mujer la recibe --sea en el útero materno o en el hogar--, la guarda y la cuida, es decir se responsabiliza de ella hasta que nuevamente salga fuera de su dominio, a la chacra", señalan los autores.

La FAO subraya que las mujeres "se han encargado de seleccionar incontables variedades de papas para conservar y mejorar la diversidad vegetal, lo que ha permitido cultivarlas en distintas zonas agroecológicas y afrontar las plagas, las enfermedades y los cambios climáticos".

Tapia y De la Torre señalan que incluso se han encontrado con que las mujeres más ancianas de las comunidades se encargan de realizar la propagación de la papa mediante semillas botánicas para incrementar la diversidad y de allí seleccionar nuevas variedades.

Con este propósito, en los Andes se celebran ferias de semillas entre diversas comunidades del país, en las que la mujer juega un papel vital en el intercambio de variedades.

Este sentido de subsistencia tiene una dimensión global. Como señalan Tapia y De la Torre, "la humanidad depende de los recursos biológicos del mundo para su supervivencia, y la biodiversidad ofrece la posibilidad de aumentar los suministros alimenticios".

Bajo diversas formas de preparación, la papa se ha adaptado a la tradición culinaria de casi todo el planeta. Es el cuarto alimento humano básico, después del maíz, el trigo y el arroz, con una producción anual de más de 323 millones de toneladas.

Además de su riqueza en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, es el tubérculo con más proteínas, según la FAO.

Aunque los científicos tratan de hacer lo suyo en los laboratorios para preservarla, "el trabajo de conservación que hacen estos campesinos es mucho más importante porque mantienen la diversidad en forma viviente y dinámica", señala la genetista del no gubernamental Centro Internacional de la Papa (CIP), María Scurrah.

El CIP, con sede en Lima, guarda en su banco de germoplasma --semillas, cultivo de tejidos o colecciones de plantas-- unas 4.500 variedades de la región andina, y más de la mitad de ellas son de origen peruano.

"Nuestras mujeres son importantes en la chacra, la cosecha, en la selección de semillas, en el negocio. Si yo vengo a trabajar la tierra, todo lo tengo que coordinar con mi mujer", subraya el presidente de los conservacionistas de Huama, Rafael Pilco.

El talento de comerciantes de las campesinas es reconocido por toda la comunidad. En Huama, ellas se han encargado de vender en los últimos tres años 20.000 kilogramos de papas nativas a dos de los mejores hoteles del Cusco.

Aunque debido a un convenio firmado con esas empresas hoteleras cada kilogramo del tubérculo se vende a apenas medio dólar, ellas aseguran que siempre tratan de sacar el mejor precio.

"Los hombres no saben vender pues, por cualquier cosa entregan la papa", increpa Illamarca mirando a su esposo, Narciso Tilca.

La relación de la mujer andina con este alimento también está asociada al estatus social. Cuanto más sabe una campesina de la riqueza culinaria, diversidad y conservación del tubérculo, mejor es considerada.

Por eso resulta común que las suegras pongan a prueban las dotes de cocineras de sus nueras con el pelado de algunas papas de formas caprichosas.

Tapia subraya que las campesinas necesitan apoyo y sobre todo información sobre la necesidad de ofrecer una alimentación variada y nutritiva a su familia, para que el conocimiento ancestral que se mantiene por generaciones también se capitalice con la orientación de estos tiempos.

Fuente: http://www.ipsenespanol.net/nota.asp?idnews=88366

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19/10/2009 GMT 1

Mujeres y Maíz

mujeresporlaselva @ 10:31

Invitación al "II Festival del Maíz y la Tortilla" en San Cristóbal de las Casas, a celebrarse el próximo 24 de octubre en la Plaza de San Francisco, junto al mercado de dulces y artesanías, a partir de las 10:00 y hasta las 18:00 horas.

Habrá expo-venta de alimentos y otros productos preparados artesanalmente con maíz de la región y otras partes del país, así como exposición de maices criollos, artesanía, danza, música y teatro!

¡Por la soberanía alimentaria de los pueblos de maíz!

Mujeres y Maíz

Mujeres y Maíz

Mujeres y Maíz, es un proyecto desarrollado con grupos familiares de mujeres en Los Altos de Chiapas. Que busca promover una nueva relación entre el campo y la ciudad revalorando el consumo de maíz criollo y otros productos tradicionales, fortaleciendo así la producción, trasformación y consumo local de productos elaborados con maíz criollo. Trabajamos y nos vinculamos con grupos de productores locales quienes mantienen sus semillas con prácticas tradicionales y sin uso de agroquímicos; con la finalidad de garantizar el origen del maíz que utilizamos y de esta manera también motivar la producción local de semillas criollas.

El objetivo del “Festival del Maíz y la tortilla” es motivar la reflexión, revalorar la cultura del maíz y promover el consumo de productos tradicionales elaborados con maíz nixtamalizado fresco entre los habitantes de San Cristóbal de las Casas.

En este Segundo Festival tendremos una expo-venta de alimentos y otros productos elaborados con maíz de la región y de otras partes del país, algunos productores nos mostrarán las variedades de maíz que ellos cultivan; además de eventos culturales como danza y teatro. Esperamos contar con tu participación y te invitamos a ser parte de este movimiento que quiere reconocer el esfuerzo de los productores y fortalecer la soberanía alimentaria de los pueblos de maíz. Atentamente,

Luz del Carmen Silva
Benito Díaz Daniel Martner
Área de Agroecología CAMADDS A.C.

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Declaración de las Mujeres sobre los impactos de la expansión de monocultivos de árboles exóticos sobre la pradera

mujeresporlaselva @ 10:13

Nosotras, mujeres del campo y de la ciudad, en virtud del Congreso Forestal Mundial que se desarrollará en Buenos Aires, Argentina (18 al 25 de octubre de 2009), expresamos nuestro rechazo a la expansión de proyectos de monocultivos de árboles, celulosa y papel, en los que ha sufrido, especialmente, el ecosistema de pradera (Brasil, Uruguay y Argentina).

En forma engañosa/mentirosa, viene siendo promovido el desarrollo de "bosques" en la pradera, como alternativa de generación de trabajo y renta, cuando, en realidad, están desarrollándose miles de hectáreas de monocultivos de árboles exóticos (eucalipto y pino), que para
nosotras, mujeres, no son nada más que desiertos verdes, donde las ganancias quedan en manos de unas pocas empresas, algunas de ellas multinacionales del agronegocio.

Por ser mujeres organizadas, protagonistas de luchas de resistencia en defensa de una sociedad igualitaria, donde la organización de la economía tenga como eje la sustentabilidad de la vida de todos los seres y no del mercado y de las ganancias, denunciamos los innumerables impactos negativos, relatados por mujeres, sobre sus vidas y las de sus comunidades, a saber:

• Hay una fuerte presión para que sus familias vendan las tierras a las empresas de celulosa y papel. Ese hecho, además de aumentar el éxodo rural, también está causando un desbordamiento en las ciudades, con el consecuente aumento del desempleo, la pobreza y la
violencia;

• Quienes resisten y se quedan en la tierra, son fuertemente presionados para que se adhieran a los célebres programas de fomento "forestal" que las empresas ofrecen en asociación con los gobiernos locales;

• Hay una retracción de los procesos de reforma agraria y consecuente falta de incentivos públicos para el desarrollo de la agricultura familiar rural y para el mantenimiento de las familias en el campo;

• La forestación ha generado pocos empleos para las comunidades locales y tratándose de
trabajo para las mujeres, los números son ínfimos;
• Las condiciones de trabajo son precarias, los contratos son temporarios, muchas veces con garantías laborales mínimas, con explotación de la fuerza laboral, principalmente sobre las mujeres trabajadoras de los viveros y que ya demuestra estar comprometiendo la salud de las trabajadoras y trabajadores;

• Son difíciles las condiciones sociales y la supervivencia diaria, como la contaminación del medio ambiente y de animales debido a la utilización de gran cantidad de agroquímicos en las plantaciones de eucaliptos; la precaria situación de los caminos rurales debido al tráfico de vehículos pesados; escasez de agua; degradación de la tierra, entre otras;

• En nombre de las ganancias, ese tipo de desarrollo mantenido por el sistema capitalista patriarcal, destruye la vida de hombres y mujeres, así como la vida de los demás seres;

• Es en ese modelo que las mujeres han experimentado profundos cambios en la división sexual del trabajo, en los papeles que desempeñan en la familia y en la comunidad, intensificando,
todavía más, su condición subordinada;

• Las fábricas de celulosa y papel dependen de nuestra tierra, de nuestra agua y de nuestro clima para existir, quieren comprar la vida de las personas y transforman la tierra en mercadería descartable -la usan, la agotan y pasan a otra;

• Expandir la producción de celulosa aumenta ese patrón insustentable de consumo que depende de la explotación de la naturaleza de una región del planeta, el sur pobre, para mantener el estándar de vida de otro, el norte rico;

• Las plantaciones de eucalipto en Brasil también alimentan las carbonerías, sistemáticamente denunciadas y procesadas por trabajo esclavo y sacian el hambre de las calderas de las siderúrgicas que exigen explotación mineral, degradando para ello las nacientes y napas
freáticas;

• Para las mujeres, la expansión de los monocultivos de eucalipto ha generado situaciones de miedo, de violencia y de acoso sexual. Muchas mujeres relatan que tienen miedo de circular solas cerca de las plantaciones, debido a la presencia de personas ajenas a la comunidad. Eso hace que el derecho de las mujeres a ir y venir esté cercenado, favoreciendo cambios de hábitos y costumbres. Además de eso, muchas han vivido situaciones de acoso sexual por parte de dichos trabajadores. Eso, sin dudas, ha significado un retroceso en la independencia y autonomía de las trabajadoras, contribuyendo con un mayor desempoderamiento femenino;

• Muchos otros impactos negativos pueden estar ocurriendo (por ejemplo, incitación a la prostitución, proliferación de enfermedades de transmisión sexual, consumo de drogas, cambios en los hábitos alimenticios, desestructuración familiar, entre otros), como generalmente ocurre en diferentes lugares luego de la llegada de emprendimientos de este porte.

Infelizmente, estos impactos no son contabilizados ni estudiados por los entes públicos. Por lo tanto, nosotras las mujeres resistiremos y seguiremos en lucha mientras sea preciso, no solamente contra el avance de los monocultivos de árboles exóticos y de los megaproyectos de las empresas de celulosa y papel, sino contra los procesos de mercantilización de la vida de los seres y de desempoderamiento de las mujeres. Nosotras, las mujeres, tenemos el potencial de hacer que "lo nuevo suceda" y lo estamos haciendo.

¡TIERRA, AGUA, SEMILLA Y ALIMENTO,
ESA ES LA LUCHA DE NUESTROS MOVIMIENTOS!
CAMBIAR EL MUNDO PARA CAMBIAR EL MUNDO DE LAS MUJERES
MARCHA MUNDIAL DE LAS MUJERES - RS – BRASIL
MOVIMENTO DE MULHERES CAMPONESAS - BRASIL
NÚCLEO AMIGOS DE LA TIERRA - PORTO ALEGRE/RS – BRASIL
CENTRO DE ESTUDIOS AMBIENTALES – PELOTAS/RS - BRASIL
REDES / AMIGOS DE LA TIERRA - URUGUAY
RED DE GRUPOS DE MUJERES RURALES – URUGUAY
GRAIN - ARGENTINA
WRM – MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES

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